Es el verano de 2011. Adolf Hitler despierta en un descampado en el centro de Berlín. No hay símbolos nazis, reina la paz, las calles están invadidas por extranjeros, y Alemania está gobernada por una mujer rechoncha que hace lo que quiere en Europa. Sesenta y seis años después de su caída, el resucitado Hitler triunfa en la televisión como perfecto imitador del Führer, un cómico genial. Pero él no bromea en absoluto. La fama es la plataforma perfecta para retomar su carrera política. ¿Qué daño podría hacer hoy Hitler? Esta disparatada historia está contada por él mismo, un hombre que analiza tenazmente su entorno, que descubre de modo fulminante los puntos débiles de los demás, que, con una terquedad sin límites, se guía por su extraña lógica, con fanatismo pero también con lucidez. Las librerías de toda Alemania exhiben la portada del fenómeno literario del año. Esta divertidísima novela que ya ha leído un millón de personas pronto será publicada en treinta y dos países, mientras se rueda la película. Timur Vermes ha logrado algo inimaginable con esta sátira feroz, y es que nos riamos no ya de Hitler, sino con él. ¿Es posible algo así? ¿Está permitido?
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Una nueva e hilarante entrega de la invención literaria de Mendoza. Al comandante Horacio Dos le ha sido asignada la misión de surcar el espacio en condiciones extremadamente precarias junto a los peculiares pasajeros de su nave -los Delincuentes, las Mujeres Descarriadas y los Ancianos improvidentes-. En este viaje habrá paternidades y filiaciones secretas, espectáculos cortesanos y muchas sorpresas.
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Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Alian Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adonde ir, se encamina a la estación de autobuses. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Alian se sube sin pensarlo dos veces, con la maleta ajena a rastras. Aún no sabe que el joven es un criminal sin escrúpulos y que la misteriosa maleta contiene cincuenta millones de coronas. Pero Alian Karlsson no es un abuelo centenario cualquiera... y en poco tiempo, tras una alocada aventura, pone todo el país patas arriba. Jonasson urde una historia extremadamente audaz y compleja, capaz de sorprender constantemente al lector, pero el verdadero regalo es su personaje protagonista, Alian Karlsson, un hombre de un maravilloso sentido común, con todo un siglo a sus espaldas, que no teme a la muerte, ¡ni al crimen! Un anciano centenario que no está dispuesto a renunciar al placer de estar vivo.
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Las andanzas de un detective romano en el Nazaret del siglo I de nuestra era, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar y la precariedad de su fortuna lo llevan a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto. Cruce de novela histórica, novela policíaca, hagiografía y parodia de todas ellas, aquí se ajustan las cuentas a muchas novelas de consumo, y se construye una nueva modalidad del género más característico de Eduardo Mendoza: la trama detectivesca original e irónica, que desemboca en una sátira literaria y en una desternillante creación novelesca. Novela breve, disparatada y divertida. Probablemente la novela más divertida de Eduardo Mendoza. Protagonizada por un detective desastroso, como en El Misterio de la Cripta Embrujada, El Laberinto de las Aceitunas y La Aventura del Tocador de Señoras. Mendoza abandona el escenario habitual de Barcelona para viajar a Nazaret. Parodia de las novelas históricas con misterio más actuales.
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El anónimo detective de El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras regresa a la acción en tiempos de crisis. Contra su voluntad, es decir, movido por la amistad y sin un euro en el bolsillo, vuelve a ejercer de insospechado sabueso en la Barcelona de hoy en una carrera contrarreloj por desarticular una acción terrorista antes de que intervengan los servicios de seguridad del Estado. Años después de dejar el sanatorio mental donde compartieron celda, Rómulo el Guapo le propone un golpe a nuestro protagonista. Su negativa y la misteriosa desaparición de Rómulo serán el arranque de un enredo para resolver un caso de repercusiones internacionales con la ayuda de un infalible equipo: la adolescente Quesito, el timador profesional Pollo Morgan, el africano albino Kiwijuli Kakawa, conocido como el Juli, la Moski, acordeonista callejera, el repartidor de pizza Manhelik y el señor Armengol, regente del restaurante Se vende perro. Eduardo Mendoza regresa con una sátira genial, como las que sólo él sabe hacer. En ella la fábula crea su propia verosimilitud, que es, paródicamente, la del género policial, y la de la farsa convertida en apólogo moral. No se puede contar el libro sin una sonrisa; pero es imposible leerlo sin carcajadas, y sin comprender que en la Europa en quiebra técnica que habitamos no basta con el humor dinamitero e inventivo: es preciso, además, el don de la lucidez. |
La aventura del tocador de señoras retoma las enloquecidas aventuras del innombrado protagonista de El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas, convertido esta vez en peluquero ocasional, buscavidas incondicional y víctima de un engaño que le obliga a investigar un asesinato para salvar su propio pellejo. Algo más entrado en años, pero igual de estrambótico, nuestro héroe abandona definitivamente el manicomio en el que lleva décadas confinado, con la idea de encauzar su vida. No se espera de él que resuelva enigma alguno, pero su destino le llevará a hacerlo. Tampoco la ciudad que le aguarda es la Barcelona cambiante de la transición o la todavía en ebullición de comienzos de los años ochenta: nos encontramos en la resaca postolímpica, en un mundo que se ha vuelto a la vez más turbio y más complejo, pero cuyas leyes permanecen tan inescrutables para el improvisado sabueso como las de antaño. Sin más recursos que los que le brinda un instinto que sin él saberlo es el propio del pícaro, ha de encararse a una malla de lianas invisibles, aunque mortíferas, que tejen un entramado de crimen y corrupción. La aventura del tocador de señoras es una narración delirantemente divertida, marcada por el contraste entre el carácter hilarante de cada peripecia o detalle expresivo y la dureza del retablo social que dibuja el conjunto. Tras un prolongado silencio, Eduardo Mendoza regresa a la novela para alcanzar una de sus cimas narrativas.
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Todo comenzó cuando Charlotte Chandler fue enviada un día por la revista Playboy para entrevistar a Groucho Marx. Se cayeron tan bien que, desde entonces, durante seis años, hasta la muerte del genial humorista en 1977, a los 86 años, compartió con él casi diariamente sus tertulias de amigos, sus preciosos recuerdos lejanos y sus sarcásticas divagaciones sobre el pasado más reciente, así como el relato de las extravagantes vivencias y las más o menos gratas aventuras amorosas que ha protagonizado. Hasta tal punto fue estrecha la convivencia de Charlotte y Groucho que éste acostumbraba a decirle : «Me conoces más que yo». Quienes no creyeron una sola palabra de lo que Groucho contó sobre sí mismo en Groucho y yo (Andanzas 168 y Fábula 30) podrán cerciorarse hoy, con esta biografía, de lo que era falso o verdadero, sin por ello dejar de pasarlo casi tan en grande como el propio Groucho viviéndola y la autora escribiéndola.
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Groucho y su yo, fundidos aquí en uno solo, escribieron, como era inevitable suponer, un libro que sólo puede escribirse como... bueno, indescriptible. También será inevitable, si el lector siente la curiosidad por saber a ciencia cierta quiénes y cómo son Groucho y el yo-de-Groucho, que compre y lea estas memorias muy particulares, porque nosotros tan sólo podremos adelantarle aquí que, aunque uno y otro sean de naturaleza profundamente similar, también son, paradójicamente, muy distintos. En tanto que Groucho, ese incómodo insumiso, entrometido, criticón e insolente mujeriego, dinamita la sociedad, siembra el absurdo y el desconcierto por doquier y no comprende cómo alguien puede pertenecer a un club del que él sea socio, el yo-de-Groucho no piensa sino en medrar y enriquecerse en esa misma sociedad que dice despreciar y se arrima a cualquiera con tal de que le introduzca en el club más selecto. Pero lo cierto es que los dos gozan por igual del don privilegiado de hacernos morir de risa.
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Las enigmáticas desapariciones de niñas del colegio de las madres Lazaristas de San Gervasio son el punto de inicio de la aventura indagatoria que tiene como protagonista a un cliente del manicomio, quien, obligado a convertirse en investigador, se verá envuelto en toda clase de percances de los que logrará salir llevando a cabo su cometido y descubriendo una intrincada farsa de gente pudiente. Aparentemente nivelada y lisa, la escritura de Mendoza constituye un espléndido ejemplo de investigación literaria personal, ajena a todo mimetismo, que ahonda en las posibilidades de volver del revés, sin infringirlas a primera vista, las posibilidades del relato tradicional, e indagar así, como un buen detective, o como un personaje de Henry James en el dibujo que se nos muestra al dorso del tapiz de la trama. Una farsa burlesca y una sátira moral y social que tiene sus raíces últimas en la picaresca y en el modelo cervantino.
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El laberinto de las aceitunas sitúa nuevamente en el centro de una espiral de intriga al detective manicomial y paródico que protagonizara El Misterio de la Cripta Embrujada. Arrastrado por el azar más disparatado, en esta ocasión ha de enfrentarse a una desconocida red de maleantes que a toda costa trata de recuperar un maletín repleto de dinero y perdido en curiosas circunstancias. No es menos deslumbrante aquí que en sus obras anteriores la capacidad de Eduardo Mendoza para la escritura que contiene en sí su propia caricatura, a la vez que la de un género, el policíaco, y la de una sociedad multiforme, ridícula y degradante que sólo puede ser reconocida a través de los más variados registros expresivos. Pero su imaginación literaria va esta vez todavía más lejos: en un triple salto mortal llega, por la distorsión de la peripecia policial, no ya al reino del humor y el absurdo, sino al de la fabulación que roza, tras lo esperpéntico, el área del prodigio surreal.
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Perdido en la Barcelona preolímpica, el extraterrestre Gurb pone al servicio de su supervivencia la extraña cualidad de adoptar el aspecto que le plazca. Se pierde con la apariencia de Marta Sánchez, mientras su compañero alienígena inicia la búsqueda en la jungla urbana. Por su diario personal vamos conociendo las increíble es peripecias de un extraterrestre en Barcelona. En este relato de carácter paródico y satírico, la invención de Eduardo Mendoza convierte la Barcelona cotidiana y absurda en el escenario de una carnavalada. Tras las máscaras pintarrajeadas y grotescas, se revela el verdadero rostro del hombre urbano actual y, tras el estilo literario, la acerada conciencia artística del escritor. Eduardo Mendoza afirma de esta obra que «Sin noticias de Gurb es, sin duda, el libro más excéntrico de cuantos he escrito. No hay en él una sola sombra de melancolía. Es una mirada sobre el mundo asombrada, un punto desamparada, pero sin asomo de tragedia ni de censura.»
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Este libro recoge una época particularmente desenfrenada de la vida del legendario tio Oswald, millonario, esteta, bon vivant y un donjuán infatigable, cuya vida amatoria deja en pañales a la del mismísimo Casanova. El tío Oswald es "el mayor fornicador de todos los tiempos", afirma su sobrino y transcriptor de sus Diarios. Muy joven empieza a amasar su fabulosa fortuna: con polvo de escarabajo sudanés inventa unas píldoras de extraordinarias virtudes afrodisíacas, funda un banco de esperma y en compañía de la excitante Yasmin parten en busca de celebridades, cuyo semen congelado será adquirido a precio de oro por acaudaladas clientas, ansiosas de tener retoños con pedigree. En este peculiar safari, las aventuras picarescas, a veces escabrosas, otras delirantes, se suceden a un ritmo trepidante. Yasmin, armada con las infalibles píldoras, seduce a Stravinsky, Renoir, Picasso, Nijinski, Joyce, Freud, Einstein, Conan Doyle, Proust y a una apreciable colección de testas coronadas.
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El protagonista, Henry Wilt, encadenado a un empleo demencial como profesor en un Politécnico, acaba de ver postergado su ascenso una vez más. Mientras, las cosas no marchan mejor en casa, donde su maciza esposa, Eva, se entrega a imprevisibles arrebatos de entusiasmo por la meditación trascendental, el yoga o la última novedad recién olfateada. Un día Eva conoce a los Pringsheim, una original pareja de americanos, que invitan al matrimonio Wilt a una fiesta. En ella se producen algunos pequeños incidentes, y a causa del malestar que le produce la situación, Wilt abandona el lugar, deja allí a Eva y se marcha a dar una vuelta. Cuando regresa a su casa, encuentra una nota de su esposa que le comunica que se va de viaje con los Pringsheim. Como se ha acabado el papel higiénico, utiliza la nota para uso propio arrojándola posteriormente al inodoro. Y comienzan los problemas, Eva ha desaparecido y él no puede demostrar que está con los Pringsheim…
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Woody Allen ha sido siempre un provocador. Con esa pinta de infeliz que no se come una rosca, se permite insolencias que ni siquiera los más «duros» pueden a veces perdonar. Tras ser expulsado de la New York University y del City College, se dedicó a lo que realmente le interesaba : escribir para la radio y la televisión. También escribió su primer guión cinematográfico : What´s new Pussicat . No contento con violentar a la gente desde un escenario, consiguió finalmente hacerlo desde la pantalla. Le faltaba un medio para mejor fastidiar : la palabra escrita. De modo que empezó a colaborar regularmente en la revista The New Yorker , de donde proviene la mayoría de los textos reunidos en este volumen. Como escritor Woody Allen quiere acabar de una vez por todas con la cultura, aunque tendría primero que acabar con consigo mismo, porque, no cabe duda, Woody Allen lo sabe absolutamente todo y se permite el lujo de ironizar sobre Freud y la psiquiatría, Kant y la filosofía, Ingmar Bergman y el cine, Gretrude Stein y las autobiografías, la mafia y todos los padrinos, los políticos, el poder y la autoridad, en fin, todo lo que creíamos verdades e instituciones inquebrantables.
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Pantaleón Pantoja, un capitán del Ejército recientemente ascendido, recibe la misión de establecer un servicio de prostitución para las Fuerzas Armadas del Perú en el más absoluto secreto militar. Estricto cumplidor del deber que le ha sido asignado, Pantaleón se traslada a Iquitos, en plena selva, para llevar a cabo su cometido, pero se entrega a esta misión con tal obcecación que termina por poner en peligro el engranaje que él mismo ha puesto en movimiento. Mario Vargas Llosa utiliza esta anécdota para subrayar la hipocresía de las instituciones que se llaman ejemplares y del oficio más viejo del mundo.
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«El diccionario de Coll no tiene más linde conocida que la de su sapiencia, que es mucha, y la de su sapiencia, que no lleva camino de agostarse. En broma y a lo tonto, ¡sí, sí, a lo tonto!, Coll se inventa palabras graciosas y vivas como sabandijas...»(Del prólogo de Camilo José Cela) «Después de haber escrito semejante obra, huelga añadir nada. Y solo me resta decir que cuando este Diccionario alcance la edición 35 879 450, sólo faltará una para llegar a la número 35 879 451. Y todos los españoles habremos conseguido, con pleno deleite, el desconocimiento total de la lengua castellana. Pero por esto no hay que preocuparse porque no sólo de la lengua vive el hombre. Y este hombre que ha sido capaz de inventar cerca de dos mil palabras merece mi aplauso, mi abrazo, mi tabaco, mi nuera, mi crobio, mi asma y mi opia.» (Del epílogo de "Tip") |
AHORA ESTOY LEYENDO...
LOS HOMBRES SON DE MARTE
LAS MUJERES SON DE VENUS
John Gray
LAS MUJERES SON DE VENUS
John Gray
PRÒXIMAS LECTURAS
- ALCAZABA de Jesús Sánchez Adalid
- CARTERO de Charles Bukowski
- EL HOMBRE DE LOS CÍRCULOS AZULES de Fred Vargas
- EL MURCIÉLAGO de Jo NESBØ
- EL SECRETO DE LA MODELO EXTRAVIADA de Eduardo Mendoza
- LA ANALFABETA QUE ERA UN GENIO DE LOS NÚMEROS de Jonas Jonasson
- LA COMUNICACIÓN NO VERBAL de Flora Davis
- LA CONJURA DE LOS NECIOS de John Kennedy Toole
- LA DEVOCIÓN DEL SOSPECHOSO X de Keigo Higashino
- LA ÚLTIMA CENA de Miguel Ángel Almodóvar
- MALDITO KARMA de David Safier
- NADIE LO HA VISTO de Mari Jungstedt
- NO CULPES AL KARMA DE LO QUE TE PASA POR GILIPOLLAS de Laura Norton
- PURA ANARQUÍA de Woody Allen
- TOKIO BLUES de Haruki Murakami
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En la convulsa y fascinante Barcelona del modernismo, la matriarca de una de las sagas más prestigiosas de la ciudad se dispone a orga...
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Es el verano de 2011. Adolf Hitler despierta en un descampado en el centro de Berlín. No hay símbolos nazis, reina la paz, las calles ...
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Elvira, una pintora española afincada en el París de las vanguardias, recibe la noticia de que su marido, con el que está casada por a...
David Vidal Susial © 2023. Con la tecnología de Blogger.
Es el verano de 2011. Adolf Hitler despierta en un descampado en el centro de Berlín. No hay símbolos nazis, reina la paz, las calles están invadidas por extranjeros, y Alemania está gobernada por una mujer rechoncha que hace lo que quiere en Europa. Sesenta y seis años después de su caída, el resucitado Hitler triunfa en la televisión como perfecto imitador del Führer, un cómico genial. Pero él no bromea en absoluto. La fama es la plataforma perfecta para retomar su carrera política. ¿Qué daño podría hacer hoy Hitler? Esta disparatada historia está contada por él mismo, un hombre que analiza tenazmente su entorno, que descubre de modo fulminante los puntos débiles de los demás, que, con una terquedad sin límites, se guía por su extraña lógica, con fanatismo pero también con lucidez. Las librerías de toda Alemania exhiben la portada del fenómeno literario del año. Esta divertidísima novela que ya ha leído un millón de personas pronto será publicada en treinta y dos países, mientras se rueda la película. Timur Vermes ha logrado algo inimaginable con esta sátira feroz, y es que nos riamos no ya de Hitler, sino con él. ¿Es posible algo así? ¿Está permitido?
Una nueva e hilarante entrega de la invención literaria de Mendoza. Al comandante Horacio Dos le ha sido asignada la misión de surcar el espacio en condiciones extremadamente precarias junto a los peculiares pasajeros de su nave -los Delincuentes, las Mujeres Descarriadas y los Ancianos improvidentes-. En este viaje habrá paternidades y filiaciones secretas, espectáculos cortesanos y muchas sorpresas.
Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Alian Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adonde ir, se encamina a la estación de autobuses. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Alian se sube sin pensarlo dos veces, con la maleta ajena a rastras. Aún no sabe que el joven es un criminal sin escrúpulos y que la misteriosa maleta contiene cincuenta millones de coronas. Pero Alian Karlsson no es un abuelo centenario cualquiera... y en poco tiempo, tras una alocada aventura, pone todo el país patas arriba. Jonasson urde una historia extremadamente audaz y compleja, capaz de sorprender constantemente al lector, pero el verdadero regalo es su personaje protagonista, Alian Karlsson, un hombre de un maravilloso sentido común, con todo un siglo a sus espaldas, que no teme a la muerte, ¡ni al crimen! Un anciano centenario que no está dispuesto a renunciar al placer de estar vivo.
Las andanzas de un detective romano en el Nazaret del siglo I de nuestra era, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar y la precariedad de su fortuna lo llevan a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto. Cruce de novela histórica, novela policíaca, hagiografía y parodia de todas ellas, aquí se ajustan las cuentas a muchas novelas de consumo, y se construye una nueva modalidad del género más característico de Eduardo Mendoza: la trama detectivesca original e irónica, que desemboca en una sátira literaria y en una desternillante creación novelesca. Novela breve, disparatada y divertida. Probablemente la novela más divertida de Eduardo Mendoza. Protagonizada por un detective desastroso, como en El Misterio de la Cripta Embrujada, El Laberinto de las Aceitunas y La Aventura del Tocador de Señoras. Mendoza abandona el escenario habitual de Barcelona para viajar a Nazaret. Parodia de las novelas históricas con misterio más actuales.
El anónimo detective de El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras regresa a la acción en tiempos de crisis. Contra su voluntad, es decir, movido por la amistad y sin un euro en el bolsillo, vuelve a ejercer de insospechado sabueso en la Barcelona de hoy en una carrera contrarreloj por desarticular una acción terrorista antes de que intervengan los servicios de seguridad del Estado. Años después de dejar el sanatorio mental donde compartieron celda, Rómulo el Guapo le propone un golpe a nuestro protagonista. Su negativa y la misteriosa desaparición de Rómulo serán el arranque de un enredo para resolver un caso de repercusiones internacionales con la ayuda de un infalible equipo: la adolescente Quesito, el timador profesional Pollo Morgan, el africano albino Kiwijuli Kakawa, conocido como el Juli, la Moski, acordeonista callejera, el repartidor de pizza Manhelik y el señor Armengol, regente del restaurante Se vende perro. Eduardo Mendoza regresa con una sátira genial, como las que sólo él sabe hacer. En ella la fábula crea su propia verosimilitud, que es, paródicamente, la del género policial, y la de la farsa convertida en apólogo moral. No se puede contar el libro sin una sonrisa; pero es imposible leerlo sin carcajadas, y sin comprender que en la Europa en quiebra técnica que habitamos no basta con el humor dinamitero e inventivo: es preciso, además, el don de la lucidez.
La aventura del tocador de señoras retoma las enloquecidas aventuras del innombrado protagonista de El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas, convertido esta vez en peluquero ocasional, buscavidas incondicional y víctima de un engaño que le obliga a investigar un asesinato para salvar su propio pellejo. Algo más entrado en años, pero igual de estrambótico, nuestro héroe abandona definitivamente el manicomio en el que lleva décadas confinado, con la idea de encauzar su vida. No se espera de él que resuelva enigma alguno, pero su destino le llevará a hacerlo. Tampoco la ciudad que le aguarda es la Barcelona cambiante de la transición o la todavía en ebullición de comienzos de los años ochenta: nos encontramos en la resaca postolímpica, en un mundo que se ha vuelto a la vez más turbio y más complejo, pero cuyas leyes permanecen tan inescrutables para el improvisado sabueso como las de antaño. Sin más recursos que los que le brinda un instinto que sin él saberlo es el propio del pícaro, ha de encararse a una malla de lianas invisibles, aunque mortíferas, que tejen un entramado de crimen y corrupción. La aventura del tocador de señoras es una narración delirantemente divertida, marcada por el contraste entre el carácter hilarante de cada peripecia o detalle expresivo y la dureza del retablo social que dibuja el conjunto. Tras un prolongado silencio, Eduardo Mendoza regresa a la novela para alcanzar una de sus cimas narrativas.
Todo comenzó cuando Charlotte Chandler fue enviada un día por la revista Playboy para entrevistar a Groucho Marx. Se cayeron tan bien que, desde entonces, durante seis años, hasta la muerte del genial humorista en 1977, a los 86 años, compartió con él casi diariamente sus tertulias de amigos, sus preciosos recuerdos lejanos y sus sarcásticas divagaciones sobre el pasado más reciente, así como el relato de las extravagantes vivencias y las más o menos gratas aventuras amorosas que ha protagonizado. Hasta tal punto fue estrecha la convivencia de Charlotte y Groucho que éste acostumbraba a decirle : «Me conoces más que yo». Quienes no creyeron una sola palabra de lo que Groucho contó sobre sí mismo en Groucho y yo (Andanzas 168 y Fábula 30) podrán cerciorarse hoy, con esta biografía, de lo que era falso o verdadero, sin por ello dejar de pasarlo casi tan en grande como el propio Groucho viviéndola y la autora escribiéndola.
Groucho y su yo, fundidos aquí en uno solo, escribieron, como era inevitable suponer, un libro que sólo puede escribirse como... bueno, indescriptible. También será inevitable, si el lector siente la curiosidad por saber a ciencia cierta quiénes y cómo son Groucho y el yo-de-Groucho, que compre y lea estas memorias muy particulares, porque nosotros tan sólo podremos adelantarle aquí que, aunque uno y otro sean de naturaleza profundamente similar, también son, paradójicamente, muy distintos. En tanto que Groucho, ese incómodo insumiso, entrometido, criticón e insolente mujeriego, dinamita la sociedad, siembra el absurdo y el desconcierto por doquier y no comprende cómo alguien puede pertenecer a un club del que él sea socio, el yo-de-Groucho no piensa sino en medrar y enriquecerse en esa misma sociedad que dice despreciar y se arrima a cualquiera con tal de que le introduzca en el club más selecto. Pero lo cierto es que los dos gozan por igual del don privilegiado de hacernos morir de risa.
Las enigmáticas desapariciones de niñas del colegio de las madres Lazaristas de San Gervasio son el punto de inicio de la aventura indagatoria que tiene como protagonista a un cliente del manicomio, quien, obligado a convertirse en investigador, se verá envuelto en toda clase de percances de los que logrará salir llevando a cabo su cometido y descubriendo una intrincada farsa de gente pudiente. Aparentemente nivelada y lisa, la escritura de Mendoza constituye un espléndido ejemplo de investigación literaria personal, ajena a todo mimetismo, que ahonda en las posibilidades de volver del revés, sin infringirlas a primera vista, las posibilidades del relato tradicional, e indagar así, como un buen detective, o como un personaje de Henry James en el dibujo que se nos muestra al dorso del tapiz de la trama. Una farsa burlesca y una sátira moral y social que tiene sus raíces últimas en la picaresca y en el modelo cervantino.
El laberinto de las aceitunas sitúa nuevamente en el centro de una espiral de intriga al detective manicomial y paródico que protagonizara El Misterio de la Cripta Embrujada. Arrastrado por el azar más disparatado, en esta ocasión ha de enfrentarse a una desconocida red de maleantes que a toda costa trata de recuperar un maletín repleto de dinero y perdido en curiosas circunstancias. No es menos deslumbrante aquí que en sus obras anteriores la capacidad de Eduardo Mendoza para la escritura que contiene en sí su propia caricatura, a la vez que la de un género, el policíaco, y la de una sociedad multiforme, ridícula y degradante que sólo puede ser reconocida a través de los más variados registros expresivos. Pero su imaginación literaria va esta vez todavía más lejos: en un triple salto mortal llega, por la distorsión de la peripecia policial, no ya al reino del humor y el absurdo, sino al de la fabulación que roza, tras lo esperpéntico, el área del prodigio surreal.
Perdido en la Barcelona preolímpica, el extraterrestre Gurb pone al servicio de su supervivencia la extraña cualidad de adoptar el aspecto que le plazca. Se pierde con la apariencia de Marta Sánchez, mientras su compañero alienígena inicia la búsqueda en la jungla urbana. Por su diario personal vamos conociendo las increíble es peripecias de un extraterrestre en Barcelona. En este relato de carácter paródico y satírico, la invención de Eduardo Mendoza convierte la Barcelona cotidiana y absurda en el escenario de una carnavalada. Tras las máscaras pintarrajeadas y grotescas, se revela el verdadero rostro del hombre urbano actual y, tras el estilo literario, la acerada conciencia artística del escritor. Eduardo Mendoza afirma de esta obra que «Sin noticias de Gurb es, sin duda, el libro más excéntrico de cuantos he escrito. No hay en él una sola sombra de melancolía. Es una mirada sobre el mundo asombrada, un punto desamparada, pero sin asomo de tragedia ni de censura.»
Este libro recoge una época particularmente desenfrenada de la vida del legendario tio Oswald, millonario, esteta, bon vivant y un donjuán infatigable, cuya vida amatoria deja en pañales a la del mismísimo Casanova. El tío Oswald es "el mayor fornicador de todos los tiempos", afirma su sobrino y transcriptor de sus Diarios. Muy joven empieza a amasar su fabulosa fortuna: con polvo de escarabajo sudanés inventa unas píldoras de extraordinarias virtudes afrodisíacas, funda un banco de esperma y en compañía de la excitante Yasmin parten en busca de celebridades, cuyo semen congelado será adquirido a precio de oro por acaudaladas clientas, ansiosas de tener retoños con pedigree. En este peculiar safari, las aventuras picarescas, a veces escabrosas, otras delirantes, se suceden a un ritmo trepidante. Yasmin, armada con las infalibles píldoras, seduce a Stravinsky, Renoir, Picasso, Nijinski, Joyce, Freud, Einstein, Conan Doyle, Proust y a una apreciable colección de testas coronadas.
El protagonista, Henry Wilt, encadenado a un empleo demencial como profesor en un Politécnico, acaba de ver postergado su ascenso una vez más. Mientras, las cosas no marchan mejor en casa, donde su maciza esposa, Eva, se entrega a imprevisibles arrebatos de entusiasmo por la meditación trascendental, el yoga o la última novedad recién olfateada. Un día Eva conoce a los Pringsheim, una original pareja de americanos, que invitan al matrimonio Wilt a una fiesta. En ella se producen algunos pequeños incidentes, y a causa del malestar que le produce la situación, Wilt abandona el lugar, deja allí a Eva y se marcha a dar una vuelta. Cuando regresa a su casa, encuentra una nota de su esposa que le comunica que se va de viaje con los Pringsheim. Como se ha acabado el papel higiénico, utiliza la nota para uso propio arrojándola posteriormente al inodoro. Y comienzan los problemas, Eva ha desaparecido y él no puede demostrar que está con los Pringsheim…
Woody Allen ha sido siempre un provocador. Con esa pinta de infeliz que no se come una rosca, se permite insolencias que ni siquiera los más «duros» pueden a veces perdonar. Tras ser expulsado de la New York University y del City College, se dedicó a lo que realmente le interesaba : escribir para la radio y la televisión. También escribió su primer guión cinematográfico : What´s new Pussicat . No contento con violentar a la gente desde un escenario, consiguió finalmente hacerlo desde la pantalla. Le faltaba un medio para mejor fastidiar : la palabra escrita. De modo que empezó a colaborar regularmente en la revista The New Yorker , de donde proviene la mayoría de los textos reunidos en este volumen. Como escritor Woody Allen quiere acabar de una vez por todas con la cultura, aunque tendría primero que acabar con consigo mismo, porque, no cabe duda, Woody Allen lo sabe absolutamente todo y se permite el lujo de ironizar sobre Freud y la psiquiatría, Kant y la filosofía, Ingmar Bergman y el cine, Gretrude Stein y las autobiografías, la mafia y todos los padrinos, los políticos, el poder y la autoridad, en fin, todo lo que creíamos verdades e instituciones inquebrantables.
Pantaleón Pantoja, un capitán del Ejército recientemente ascendido, recibe la misión de establecer un servicio de prostitución para las Fuerzas Armadas del Perú en el más absoluto secreto militar. Estricto cumplidor del deber que le ha sido asignado, Pantaleón se traslada a Iquitos, en plena selva, para llevar a cabo su cometido, pero se entrega a esta misión con tal obcecación que termina por poner en peligro el engranaje que él mismo ha puesto en movimiento. Mario Vargas Llosa utiliza esta anécdota para subrayar la hipocresía de las instituciones que se llaman ejemplares y del oficio más viejo del mundo.
«El diccionario de Coll no tiene más linde conocida que la de su sapiencia, que es mucha, y la de su sapiencia, que no lleva camino de agostarse. En broma y a lo tonto, ¡sí, sí, a lo tonto!, Coll se inventa palabras graciosas y vivas como sabandijas...»